Cómo hablarle a tu jefe del exceso de trabajo


Seguro conoces los síntomas del exceso de trabajo. Te sientes saturada, estresada y no puedes ponerle atención a nada más… que al trabajo. De hecho, enfocarte en las tareas pequeñas es prácticamente imposible.

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Aunque estas sensaciones te suenen familiar, incluso comunes, es súper importante que hagas algo al respecto. Entre más frecuentes sean los síntomas, más difícil será eliminar el mal hábito... y podrías terminar con una mala salud física y mental. He ahí la importancia de identificar los síntomas lo más antes posible y buscar ayuda.

Si estás sufriendo de exceso de trabajo, es hora de hablar con tu jefe. Sé que parece contraproducente (pues no quieres verte como mala empleada), pero además de ser problema tuyo, también lo es de tu jefe. Y necesitas hacerte cargo del problema ¡ya!

Recuerda que no estás sola

Es impresionante la cantidad de personas que sufren de exceso de trabajo. La mitad de la población que trabaja se siente explotada (y lo está) y el 70% sueña con tener un nuevo trabajo. Esto no es normal… y no deberías dejar que te siga sucediendo. Sin embargo, es algo que comúnmente sucede en nuestro mundo.


Sé honesta

Cuando enfrentas esta realidad, querrás subestimar la severidad del problema, especialmente si tu jefe no es para nada flexible. Pero trata de ser honesta contigo misma. Asegúrate de mostrar ejemplos de cómo has sido una empleada fuerte, dedicada y presente… y cómo es que el exceso de trabajo ha afectado tu estado físico y mental, así como tu productividad. Se honesta y específica sobre lo que necesitas para ponerle solución. Si eres sensata, tu jefe no tendrá razones para rechazar tus ideas.

No tengas miedo de identificar el ambiente tóxico de trabajo

A veces el problema va más allá del exceso de trabajo. A veces es un ambiente tóxico de trabajo que elimina todas tus ganas de vivir.

El ambiente de trabajo tóxico te hará sentir incómoda y no apreciada. Entre los problemas mayores incluyen: bullying, gritos, mal trato, mala comunicación, hostilidad y mala organización. Puede provenir de tu jefe, tus compañeros de trabajo, tus clientes, etc.

Y nadie debería trabajar en un lugar donde el empleado no se sienta apreciado, cómodo y feliz. Si este es un problema, háblalo con tu jefe. Es posible que no seas la única infeliz ahí.

Foto: Archivo Eme de Mujer

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